Flash delirium

jueves, 16 de junio de 2011

El whisky


  Después de la euforía del Sábado, al despertarme ese mismo Domingo, ya estaba mucho más tranquila. Es raro como a veces, después de probar algo que nos excita demasiado, después bajamos de un ondazo a la realidad. Sí, mi pesimismo no había desaparecido por arte de magia y todavía seguía ahi, intacto, sólo que se había escondido y se había ido a dormir por un rato ante la presencia de Martín. "Ntch... ese flaco todo bien, pero cualquiera, le debo haber caído bien y punto... No quiero caer de nuevo en la posición de arrastradita. Yo buena onda, pero nada... todo bien". Después de sentenciarme a actuar de esa forma, decidí que NO IBA A PENSAR MÁS DURANTE TODO LO QUE RESTABA DE LA SEMANA. Aunque admito que cada dos por tres andaba mirando el celular a la espera de algún mensaje o llamada de él.
 Hasta ese mismo Miércoles había tomado una actitud contradictoria en su totalidad; si bien no quería tomar la posición de arrastrada y más bien, necesitada, andaba esperando alguna aparición vía celular de él. Manejé tan mal mis energías que al 5 día ya andaba cansada, y el Jueves mi actitud fue totalmente distinta. Esos días me ocupé de ir al trabajo, (martín, martín,martín), de estudiar(martín, martín,martín), de ir a la facu (martín, martín,martín) y de dormir (martín, martín,martín). Ya cuando parecía que el muchacho había tomado la decisión de no aparecer, o por lo menos mi ansiedad es lo que me aconsejaba y advertía, todo dió un vuelco. Esa misma semana me había estado mensajeando mucho con Momi. No hay que olvidarse que tenía algo por contar. Después de pensarlo mucho, arrugó y no quiso contárselo a Sami... tenía un poco de miedo de cómo se lo iba a tomar. De todas maneras, no voy a delatar ahora cuál era el secreto de Momi, porque eso va a explotar más tarde. La noche del Miércoles me dormí mensajeandome con ella, tranquilizándola y dándole mis buenos vistos acerca de su secretito.  Esa misma noche aproveché para hacer, con mi gatita y con mi hermana que había venido a visitarme con su panza de 6 meses a casa, una maratón de películas fantocheras, o bueno como le dice la mayoría de la gente "pochocleras"... aunque dejé de lado el pochoclo (aunque le tenía ganas). Al pedo, después me clavé un alfajor. Mis intentos de hacer dieta tienen menos éxito que Zulmita Lobato. Después de mi charla celufónica con Momi, de las tantas películas que vi, y de despedir a mi hermana que la pasó a buscar el marido por casa, me quedé dormida a eso de las 6 de la mañana. Por suerte, al otro día no cursaba.

Brrrr. Brrrr. Brrrr. El celular estaba vibrando. "Uy esta chica... qué le pasa ahora??" Claro, había pensado en Momi.

"Gente linda! Mañana Viernes festejo mi cumpleaños en The Rude. Los espero entre la 1 y las 3, después las puertas se cierran! Avenida Salvador 526. Nos vemos ahi! CONFIRMEN POR FAVOR.Saludos, Marto." Si, era Martín... me quedé helada... no sabía si reir o llorar. ME DESPERSONALIZÓ TOTALMENTE! Sí, claro, estaba contenta porque no sé, me había invitado a su cumpleaños y lo iba a ver. Pero si en algún momento me había imaginado que me iba a invitar, nunca lo había hecho de esa manera. Pensé que iba a ser un poco más atento,no sé, que el mensaje iba a ser PARA MI. "Ya está bolu, no está interesado en mi... listo, le caí bien, pero nada más. Ahora yo me pongo en dura. Es un puto este pibe. Sonrisita, sonrisita, metete la sonrisa en medio del orto. Basta loco, basta de estos pibes histeriquitas" pensé en ese momento "Además yo el Sábado curso, y encima curso Precolombina, asi que ni da que falte... ya fue".
Tiré el celular en la cama y me fui a bañar. Esa tarde tenía muchas cosas que hacer, entre ellas ir a laburar. Ya era bastante tarde, como las 2.  Después de bañarme, almorcé y sali corriendo al trabajo. Pasé toda la tarde frente a la computadora sin ninguna idea para la Publicidad que me había pedido mi Jefe. No sabía si me quería embarcar en algo inconcluso y que no tenía forma de nada cuando estaba saliendo de una etapa difícil de mi vida. No sabía si quería descubrir algo nuevo. Quizás, que se yo, me había pegado la onda vintage y me quería quedar en lo viejo, en lo que ya tenía, aunque fuera aburrido, patético y hasta a veces triste. Después de dos años de relación con Agustín (mi ex-pareja) y de  1 año de terapia para superarlo, mi vida se iba encausando en ese sentido. Pero claro, después de dar todo uno siente que no tiene nada... y como yo por pendeja pelotuda le había dado todo a Agustín, yo ya lo había sacado de mi cabeza y no estaba él ahí, YO estaba parada en la nada. Y eso, era patético. Y muy aburrido.
 El reloj dio las 8 y ya era hora de irme a casa. Saludé a todos mis compañeros y tomé el 10. Me fui escuchando MGMT y mientras me decía "no pienses, no pienses -(martín, martín,martín)- NO PIENSES!". Después de caminar las 5 cuadras que separan la parada de mi casa, bajo una lluvia jodidamente copiosa y molesta, llegué a la puerta de mi casita. Entré y me dispuse a hacer un día de vida de soltera que vive sola. Si loco, poner la música a todo volumen, comer algo rico, ponerme en pelotas o en semi-pelotas, fumar, mirar una peli y después tomarme un whisky. Control Renata, control... mañana es día de facultad... y mañana es el festejo del cumpleaños de Martín... tenés que tomar una decisión ya... vas a ir, o no vas a ir?. En ese momento pensé en no responderme la pregunta sino hasta el otro día.  Total, iba a ser en vano que ese mismo día lo pensara. Quería evitarlo un poco el tema.
 El plan que me había armado para esa noche era lo suficientemente seductor como para olvidar los problemas y las dudas que tenía. Cuando iba por la sexta parte del plan (tomarme un whisky) y mientras mis ojos se llenaban de lágrimas con "When Harry met Sally", la música de Octopus Garden empezó a salir de mi celular. Alguien totalmente desubicado me estaba llamando. Con mala onda le puse PAUSE a la película, apoyé mi vasito y saqué el celular que estaba abajo de mi culo.

-Hola - respondí muy ortivamente.
- Hola...!
-Quién habla?- dije yo.
- Jajaja, realmente vas a hacer que ese calificativo que te puse la última vez y que vos quisiste que tachara de la lista, aparezca nuevamente en ella... despistada...
- ....- no sabía quién era!...
- Soy Martín.
-Martín??- dije saltando del sillón- ajajaja ayy... disculpame, pasa que justo estaba quedándome dormida, y bueno me puse en tonta... jajaja cómo andas?
-Bien, todo bien y vos?
-Bien!
-Mirá, no te quería joder... pero fuiste una de las pocas que no me confirmó si mañana venía o no...
-Ay... disculpame, lo que pasa es que estoy a mil y llegué a casa hace un rato. Debo haber leído tu mensaje pero no le debo haber prestado mucha atención. Perdoname!
-Jaja, todo bien!... y qué vas a hacer?
- La verdad... no creo que vaya (BIEN RENA!) porque tengo que cursar el Sábado... no es buena idea faltar.
- No me digas! Terminaste arrugando... sería una lástima no verte...
-Si ya se, lo que pas...
-Si venis vos, no me traigas regalo. Dale, no seas asi, venite. Si cumplis con lo que me dijiste, ese es tu regalo para mi.
-Jaja no sé... (puta)
-Dale...
-... Bueno... (SOS UNA CONCHUDA)
-Genial, genial. Nos vemos mañana entonces...
-Bueno dal...- Podés creer que no terminé de hablar y ya me había cortado?

QUÉ CARAJO QUIEREN LOS HOMBRES?
ME SENTÍ LA MÁS CONCHUDA DEL PLANETA. 
COMO ME COMPRÓ ESTE HIJO DE PUTA.

Cerré el celular impactada. Y me tomé de un saque lo que quedaba de mi whisky en el vaso.

1566745322

  La noche se había pasado muy rápido, pero de todas formas yo seguía teniendo ganas de quedarme con Martín. Esta de más decir, que como buen caballero y chico misterioso, no nos dimos ni un beso. Es más no hubo indirectas, ni toques, ni miradas pícaras. Sólo buena onda, demasiada y mucha comodidad. 


-Ufff... se hiso re tarde. Menos mal que es Sábado, igual me tendría que ir yendo.
-Ya? - dije con una cara de desesperación, aunque después rectifiqué por su sonrisa descolocada y dije- ya?- con una cara de superación y sofisticación.
-Si, ya. Mañana tengo un almuerzo por MI cumpleaños.
-No me digas... Así que mañana, bueno hoy, es tu cumpleaños?
- Asi como estás diciendo.
-Feliz cumpleaños!!!- Y lo abracé. LO ABRACÉ. PORQUÉ FUI TAN CONCHUDA? ESE FUE EL PRINCIPIO DE MI FINAL.
-Gracias!- Se me quedó mirando un rato largo, o por lo menos para mi fue asi... fueron 10 largos segundos, y siguió- Sabés qué? Me caiste muy bien...qué te parece si el finde que viene dejás de lado otra vez más tu faceta aplicada y te pegás una vuelta por mi cumple?
Me lo quedé mirando embobada y le dije:
-Te parece? No quedo re desubi?
-Re qué?
-Re desubi, desubicada, jaja...
-Ntch, nah! Venite con las chicas, todo bien enserio. Mirá... por qué no me das tu celular...
(No lo hagas Renata Sambataro, NO LO HAGAS, pase lo que pase NO LO HAGAS)
-Daleee! Es 1566745322
-Buenísimo- dijo él sin sacar sus ojos del celular- el mío es... tenés para anotar?
-Si esperá que... esperá... -metí la mano en mi bolso, que más que bolso parecía bolsa de residuo por lo grande, e intentando a fuerza de tacto encontrar el celular, continué diciendo- ay disculpame es que soy un desastre, esperá que lo encuent...
-Jaja, vamos sumando adjetivos a la lista: aplicada, filosa, despistada... estás loca...
-Jajaja, sabés qué? para derribar tu último calificativo, acá encontré el celular... decime tu número (NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO)
-Es 1544339948
-Genial. 
-Bueno Renata, nos vemos entonces... no arrugues eh- se me acercó y con su voz seductora me dijo- me encantaría volver a verte.
(YO TE PARTO EN 15)
-No, quedate tranquilo. Ahí voy a estar.
- Chau!- me dijo acompañado su saludo con una sonrisa de costado.
-Chau Martín.


 No lo podía creer. Después de 2 años enganchada de el mismo chico, de mi anterior ex-novio, aparecía alguien que me gustaba. Si no fuera por el saludo que me regaló a lo último hubiese podido jurar, EN ESE MOMENTO, que sólo quería ser mi amigo. Me quedé todas las horas que siguieron pensando en él, y en que quería que ya fuese su cumpleaños.
 La fiesta se terminó al rato... Sami me alcanzó hasta casa, Ninguna podía parar de repetir y de preguntar y repreguntar porqué estaba tan sonriente, qué me había pasado!. Jaz lanzó en un momento:


-Mmm yo la vi hablar con alguien... huevito nuevo? estás de nuevo contenta por un pitito?
-Ay no!- respondí yo- nada que ver, sólo estoy... contenta...!


 Llegué a casa, ya era Domingo a las 7 de la mañana. Ese día sentí que iba a ser mi primer Domingo feliz. Iba a ir en contra de la ley universal y de la naturaleza, y para mi ése Domingo iba a ser radiante.

Hora 3:25

  "Gordi estoy buscando lugar para estacionarme pero no encuentro. Sali YA que estamos por llegar tarde y Ceci se va a enojar. Además hay que pasar a buscar a Momi que tiene la torta!!!". Después de recibir ese mensaje salí corriendo de casa. Hace mil que no veía a Ceci y no quería fallarle. Agarré mi bolso, mis llaves, la plata, y en menos de 3 segundo ya estaba en la puerta de calle esperando a Samantha. Me pegó dos bocinazos y salí a la calle. 


-Hola Sami! Hace cuanto que no nos veíamos!
-Hola amiga!! Poné el seguro, está re inseguro todo. Y bajá el bolso al piso, please. 
- Okey, jaja, estás un poco paranoica.
-No, no es de paranoica. Es de previsora. Bueno... ahora enfilamos para la casa de Momi - Momi le decimos a Mora- tenemos que pasarla a buscar, nos debe querer mataaaar... se nos hiso re tarde.
- Ay, perdón.
-No, todo bien. Vos cómo estás?
-Para el orto, como siempre. Me fue mal en Arte precolombino. Me voy a final boluda, a la mierda las vacaciones que tenía planeadas.
-Uy qué bajón! No te preocupes Rena, son cosas que pasan...
- Si lo se, pero quiero que me salga una puta cosa bien!
- No seas asi tonta, si te salen cosas bien!


  La conversación finalizó con un largo suspiro mío y con una risa a carcajadas, pero cariñosa, de Samantha. 
  
- Boluda las estoy esperando hace 40 minutos! La torta se va a poner fea. A ver, Reni, abrime la puerta que no puedo sola... Listo, gracias. Cómo andan chicas?
-Bien!
-Mal
-Basta Reni, hoy nos vamos a divertir! El novio de Ceci cumple 23 y hace banda que no la vemos a ella. Por favor evitemos las caras de culo hoy...- dijo Mora.
-Si tenés razón, vamos a ponerle onda...
- Si, voy a intentar, se los juro- dije yo.
-Además - acotó Mora- les tengo que contar algo...
-Qué??- respondimos las 2 al unísono
-No, ahora no, después!


 Media hora más tarde ya estabamos en la casa de Ceci. No había mucha gente porque la idea era encontrarnos después en un Pub que había alquilado Javier, el novio de ella. Soplamos las velitas, tomamos mucho fernet y salimos para el Pub.
 La gente empezó a llegar de a poco, y gracias a los tragos, la buena música y la gente copada, la decepción de mi fracaso facultativo se iba yendo a piques. Dos segundos después no sabía que, esa era la última vez que iba a estar contenta por mi misma; era la última vez que iba a estar sola. Hora 3:20 de la mañana: el última minuto donde fui Renata Sambataro. 
 Casi como una fiesta, entró un grupo de chicos al pub gritándo desaforadamente: CABEZÓN, CABEZÓN, FELIZ CUMPLEAÑOS CABEZÓN!!!. Todos nos quedamos mirándolos, no de una manera despectiva y mucho menos transmitiendo el pensamiento "qué chicos desubicados". Más bien fue con la intención de querer sumarnos a esa fiesta. Justo en ese momento yo estaba con Ceci y con Javier, asi que tuve que fumarme el saludo de lo 10 chicos que entraron más felices que Riquelme. Entre carcajadas, saludos, chistes y presentaciones llegó el momento.
Hora 3:25 el apogueo de la Noche de la Perdición.


-Y vos sos? -preguntó el chico de la camiseta Rockerametálica
- Jaja, yo soy Renata, amiga de Ceci... la novia de Javi... jajaja por si no sabías.
-Jaja si, a Ceci la conozco, bueno la conocemos todos... pero a vos no te había escuchado nombrar nunca, y tampoco te vi nunca en ningún festejo!
-Lo que pasa es que no soy muy adepta a las fiestas... más con el estudio...
-Ahhh sos una chica aplicada, me parece muy bien. Eso suma puntos en la mujer.
-Jajaja... Perdón, te la retruco: y vos sos?
-Martín. Amigo de Javier, por si no sabías.
-Hola Martín. Si, tendría que ser tonta para no darme cuenta.
-AH! encima de aplicada, filosa.
-Jajaja, perdón.
-Todo bien.


 Desde ese momento su sonrisa me compró. Parecía desinteresado, pero buena onda. No sé porqué me había hablado a mi. Maldigo el momento cuando me habló, maldigo cada segundo que pasó después, maldigo haber pasado toda esa noche en ese lugar. Me maldigo a mi misma, lo maldigo a él. Claro que en ese momento no sabía todo lo que se avecinaba, y supongo que el tampoco. Nuestra relación fue un torbellino, y se fue dando muy de a poco. 
 Después de alejarnos un rato y de estar cada uno en la suya, volví a conversar con Martín. Nos reímos mucho, y yo por lo menos, me había sentido demasiado cómoda con él. Era muy pintón... rubio, de ojos celestes. Pero lo que más me había gustado de él, es que era sencillo... o al menos eso parecía hasta ese momento.




La noche de la perdición I

   Eran las 6 de la mañana y sentía que no llegaba a tiempo con todo lo que tenía que leer para rendir dos horas más tarde, mi parcial de Arte Precolombino. El café ya había desaparecido y los cigarrillos parecían consumirse sin compasión. Penélope, mi gatita, me invitaba con sus ojos a tirarme al sillón y hacer carne aquella frase que todos repetimos alguna vez mientras mantenemos viva la ilusión de ser lo que siempre quisimos ser: "Ya fue, a la mierda la facu, hoy me quedo durmiendo". Pero no, tomé aire, a regañadientes y puteando seguí leyendo... Después de todo, esa noche iba a tener una recompensa: era el cumpleaños del novio de Ceci, y seguramente habría mucha gente por conocer! (leáse entre líneas: muchos HOMBRES por conocer). Así que muy inspirada y llena de una esperanza inusitada continué estudiando. 
 Como siempre, a pesar de todas mis ganas, el parcial fue un fracaso, me fue para la mierda, me rompieron el orto. Pensé comprar con sexo al profesor, pero desafortunadamente era una profesora y además vieja y fea, digamos que el lesbianismo revolucionario y freak no me pegaba mucho. Ahora, como todo ser humano, tenía una excusa más para divertirme y ponerme en pedo esa noche. Llegué a casa, desganada y a la vez contenta, y me dediqué toda la tarde a dormir con Penélope. A eso de las 7 de la tarde mi celular empezó a sonar; no podía ser otra persona más que Sami "Amiga a las 12 te paso a buscar con el tutú por tu home! Venite linda eh! Fuera depresión, fuera depresión. Hoy va a ser la noche. Te quiero. No me hagas esperar!". Después de manotear el celular y leer el mensaje muy forzamente, mi cara esbozó una pseudo-sonrisa. "Ojalá que hoy me pase algo bueno, pensé". Me quedé otra hora haciendo fiaca y mirando el programa más choto que vi en mi vida "TENDENCIAS". Tendríamos que hacer una denuncia por la programación de los Sábados, pareciera que entre paréntesis nos quisieran decir "Sábado, la tele para los huecos y los estúpidos". Me levanté de la cama y me quedé mirando a Penélope, me estaba diciendo que me quede con ella. A pesar de dudarlo mucho, y de replantearmelo durante más de una hora, me negué a su invitación. Puse música a todo volumen, y a fuerza de una cerveza, empecé a vestirme. Quería verme distinta esa noche, así que saqué de la caja unas botas bucaneras, y las combiné al mejor estilo kitsch con unas calzas nacidas de la psicodelia y remera de Los Beatles, sin olvidar, claro, mi amada campera de cuero. Como toda mujer, después de tanto arreglo, me veía hecha un esquiafo, pero tenía muy pocas ganas de volver a re-producirme. Asi que esperé a Samantha tal y como estaba.



Mora, Jazmín, Samantha y Cecilia

 Mora es ese tipo de personas que te arrancan el cuchillo de la mano cuando ya estás dispuesta a clavártelo en medio de la yugular. No sé que poder extraño tiene sobre mí y sobre el resto de mis amigas, pero después de una conversación con ella podés sentir que la vida no es una mierda y que mágicamente es un regalo impagable. Sí, es de esas personas que transforman lo absurdo en útil, lo desagradable en aceptable, y podría seguir la lista de antónimos porque ella tiene esa capacidad de transformación. A Mora la conocí en la secundaria, fue una de mis últimas amigas, pero haciendo un juicio por todo lo que pasamos juntas y la intensidad en cómo lo vivimos, puedo decir que siento que nos hubiéramos conocido hace muchos más años de los que llevamos en la cuenta. Muchas veces en los momentos donde quería tirarme de mi terraza, no podía más que pensar en ella, quería que ella me abrazara y me dijera que todo iba a estar bien. Después de mi mamá, es la única persona que me da tranquilidad y mucha paz. Siempre predispuesta y preocupada por mi bienestar, estuvo para mí, mostrándome lo buena amiga que es.
 Jazmín es el personaje más increíble que conozco. No sólo es la persona más graciosa que tengo en mi currículum de vida sino la más imaginativa. A veces pienso que vive en otro mundo y tengo ganas de preguntarle si me deja entrar... pero sospecho, y casi firmemente, que ni ella sabe cómo entra, pero siempre está ahí. Ella es mi compañera artística, mi compañera de trabalenguas puteadores y muchas veces mi inspiración. Mis errores y mis desgracias, tanto como las de ella, pueden ser compartidas con una sonrisa, mates por medio y cagándonos de risa, de lo desgraciados que somos todos en este camino. Jazmín irradia alegría y comicidad y es imposible ir en contra de esa ley.
 Samantha es la Lady Diva del grupo. Un camión le puede estar pasando por encima pero ella nunca va a dejar de lado esa forma tan femenina de ser. Mientras yo me arranco los pelos de la cabeza y repito sin parar "Sos un culo roto, hijo de puta", ella respira, muerde su lengua y transforma las puteadas bruscas y vulgares en frases delicadas y dignas de ser pronunciadas por una fémina. También tiene un lado que va un poco oblicuo a esa forma de ser. Tiene por afición decir malas palabras y una en particular (choto) cada dos o tres frases que formulamos. 
 Por último, mi hermana, de esas amigas que uno conoce en la infancia y que nunca se van a pesar de las distancias: Cecilia. Creo que es la persona que más me conoce. Sabe qué estoy diciendo a través de una mirada, sabe cuando digo algo para que me digan 
"Nooo Rena... no es así!". Conoce cada parte de mi, cada ínfima partícula que me compone, y es la experta, sin dudas, de cómo manejarme. Cecilia es una persona sensible, muy sensible, y es el ser más cariñoso que conozco. Su familia siempre me hiso sentir "en casa" y eso para mi, que siempre senti que "mi casa" no era "mi casa" fue un honor. 
 A pesar de las diferencias, a pesar de las peleas, cada una con su forma de ser hacen que esos espacios que yo siento vacíos e incapaz de llenar, se completen con su presencia. Ellas, me hacen bien. 

Mi vida antes de él

  Mi nombre es Renata, hija de Miriam Selembas y Camilo Sambataro. Me crié con mis hermanos, Guadalupe, Juan Bautista y Leonardo, en esta misma ciudad. Juan Bautista es el más grande y no voy a entender cómo, su mujer, tuvo la suerte de casarse con él. Creo que es uno de los pocos hombres que admiro y que además, quiero. Guadalupe también es más grande que yo, nos llevamos poca diferencia de edad, y más que mi hermana la considero mi amiga, digamos, mi mejor amiga. Es una persona totalmente dulce, y sinceramente envidio su forma de ser. Siempre está llena de esperanzas, de buenas vibras... aún cuando las cosas no van nada bien para ella; tiene una forma de ser muy valiente. Después está Leonardo, el más chico, el más consentido pero a la vez el más vigilado. De él no puedo decir mucho, todavía es muy chico y creo que nuestra relación no está lo suficientemente afianzada. Pero con mi hermana siempre tratamos de llevarlo por el buen camino para que el día de mañana no termine siendo otro degenerado. De todas formas, tratamos de que él también se empape de sus amigos degenerados y de sus compañías varoniles degeneradas, para que no lo pasemos al otro lado y termine siendo... afeminado. Y estoy yo, claro. Hace 25 años tengo, el agrado y a veces el padecimiento, de vivir. Mi vida es muy tranquila, pero a la vez muy ajetreada. Hace 1 año y medio que vivo sola, en una casa que compré luego de mucho esfuerzo, trabajos y ahorros, en la zona de Palermo. La inútil y sinuosa historia que voy a contar, me dejó varada en mi carrera de Licenciatura en Arte. A pesar de ser muy estudiosa y aplicada, no tuve más remedio que parar y dejar de lado por un tiempo los estudios (cosa que me hiso sentir aún más estúpida). Antes mi casa era mi refugio, mi lugar en el mundo, ahora simplemente parece un basurero del conurbano el cual no estoy todavía dispuesta a convertir en una "chic house" como solía ser antes. 
 Desde que terminé la secundaría, y hasta que con el tiempo se fue  refinando el plan, tengo el rito de juntarme con mis 4 amigas: Mora, Samantha, Cecilia y Jazmín, los días Viernes. Aunque admito que a veces violamos el pacto y nos vemos más seguido... más cuando a una la dejaron como una mal cojida... y si digo UNA miento, entonces hago un review y prosigo: más cuando varias estamos como unas mal cojidas. 

Mi razón

 Son las 8 y media de la mañana, y me pregunto: ¿Qué estoy haciendo frente a la computadora, escribiendo? La casa está desordenada... sólo se escucha cómo las gotas de lluvias pegan sobre el techo. Qué imagen deprimente. Está todo sucio... hace 1 semana que no limpio nada. Hasta yo estoy sucia, no tengo ganas de nada. Lo más patético es estar comiendo helado a esta hora... ¿qué carajo estoy haciendo?. 
 Creo que cuando a los 15 empecé con mis primeras relaciones, nunca tuve como objetivo terminar así. Si realmente es éste el resultado de una relación que yo viví como única, cómo la primera y como la última también, definitivamente no quiero volver a pasar por eso. Es que, en algún punto es inevitable que te dejen (o dejar), pero lo gracioso es que soy yo siempre la abandonada. Lo hablé millones de veces con mi psicológa "si con todos los hombres es igual, y si yo soy siempre la misma... ¡debo ser yo!, es que no hay otra explicación". A pesar de que Marta, mi psicóloga, me respondía con frases hechas, poco alentadoras y también poco interesantes como "No se trata de eso Renata, a veces las relaciones se estancan, caducan. Indudablemente tenés que desarrollar tu paciencia, dejar que todo fluya.Quién te dice... a lo mejor hoy te toca estar en este lugar para saber cómo estar en el otro lugar más adelante. Paciencia, Renata, paciencia", yo decidí cambiar un poco... Tampoco sirvió... una y otra vez, la misma historia repetida, el mismo final inconcluso, el mismo dolor y la misma desesperación.
 Pero hoy no estoy acá por eso. Hoy estoy acá porque mi pateticidad llegó a un lugar donde yo nunca imaginé que podía llegar. Hoy estoy acá por él, aunque se que nunca va a leer esto, aunque mi mente espera cada segundo que él lo lea y que a modo de telenovela o cuento infantil que nos venden desde que tenemos 5 años, recapacite, y que mañana antes de despertarme, antes de seguir mi rumbo y mi doctorado en la estupidez, toque timbre, esté con un ramo de flores y me diga lo mucho que se confundió y lo tanto que me ama. Estoy acá para romper prejuicios, para sacar a la luz temas tabús... en fin, estoy acá para contar mi historia. 
 Pero antes de eso, me voy a presentar, a mi, a mi vida, a mi gente. Voy a mostrar lo que antes era yo, lo que ahora estoy perdiendo, pero que espero algún día en algún momento y por alguna extraordinaria razón, recuperar.