Flash delirium

jueves, 16 de junio de 2011

Mora, Jazmín, Samantha y Cecilia

 Mora es ese tipo de personas que te arrancan el cuchillo de la mano cuando ya estás dispuesta a clavártelo en medio de la yugular. No sé que poder extraño tiene sobre mí y sobre el resto de mis amigas, pero después de una conversación con ella podés sentir que la vida no es una mierda y que mágicamente es un regalo impagable. Sí, es de esas personas que transforman lo absurdo en útil, lo desagradable en aceptable, y podría seguir la lista de antónimos porque ella tiene esa capacidad de transformación. A Mora la conocí en la secundaria, fue una de mis últimas amigas, pero haciendo un juicio por todo lo que pasamos juntas y la intensidad en cómo lo vivimos, puedo decir que siento que nos hubiéramos conocido hace muchos más años de los que llevamos en la cuenta. Muchas veces en los momentos donde quería tirarme de mi terraza, no podía más que pensar en ella, quería que ella me abrazara y me dijera que todo iba a estar bien. Después de mi mamá, es la única persona que me da tranquilidad y mucha paz. Siempre predispuesta y preocupada por mi bienestar, estuvo para mí, mostrándome lo buena amiga que es.
 Jazmín es el personaje más increíble que conozco. No sólo es la persona más graciosa que tengo en mi currículum de vida sino la más imaginativa. A veces pienso que vive en otro mundo y tengo ganas de preguntarle si me deja entrar... pero sospecho, y casi firmemente, que ni ella sabe cómo entra, pero siempre está ahí. Ella es mi compañera artística, mi compañera de trabalenguas puteadores y muchas veces mi inspiración. Mis errores y mis desgracias, tanto como las de ella, pueden ser compartidas con una sonrisa, mates por medio y cagándonos de risa, de lo desgraciados que somos todos en este camino. Jazmín irradia alegría y comicidad y es imposible ir en contra de esa ley.
 Samantha es la Lady Diva del grupo. Un camión le puede estar pasando por encima pero ella nunca va a dejar de lado esa forma tan femenina de ser. Mientras yo me arranco los pelos de la cabeza y repito sin parar "Sos un culo roto, hijo de puta", ella respira, muerde su lengua y transforma las puteadas bruscas y vulgares en frases delicadas y dignas de ser pronunciadas por una fémina. También tiene un lado que va un poco oblicuo a esa forma de ser. Tiene por afición decir malas palabras y una en particular (choto) cada dos o tres frases que formulamos. 
 Por último, mi hermana, de esas amigas que uno conoce en la infancia y que nunca se van a pesar de las distancias: Cecilia. Creo que es la persona que más me conoce. Sabe qué estoy diciendo a través de una mirada, sabe cuando digo algo para que me digan 
"Nooo Rena... no es así!". Conoce cada parte de mi, cada ínfima partícula que me compone, y es la experta, sin dudas, de cómo manejarme. Cecilia es una persona sensible, muy sensible, y es el ser más cariñoso que conozco. Su familia siempre me hiso sentir "en casa" y eso para mi, que siempre senti que "mi casa" no era "mi casa" fue un honor. 
 A pesar de las diferencias, a pesar de las peleas, cada una con su forma de ser hacen que esos espacios que yo siento vacíos e incapaz de llenar, se completen con su presencia. Ellas, me hacen bien. 

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