Flash delirium

jueves, 16 de junio de 2011

Hora 3:25

  "Gordi estoy buscando lugar para estacionarme pero no encuentro. Sali YA que estamos por llegar tarde y Ceci se va a enojar. Además hay que pasar a buscar a Momi que tiene la torta!!!". Después de recibir ese mensaje salí corriendo de casa. Hace mil que no veía a Ceci y no quería fallarle. Agarré mi bolso, mis llaves, la plata, y en menos de 3 segundo ya estaba en la puerta de calle esperando a Samantha. Me pegó dos bocinazos y salí a la calle. 


-Hola Sami! Hace cuanto que no nos veíamos!
-Hola amiga!! Poné el seguro, está re inseguro todo. Y bajá el bolso al piso, please. 
- Okey, jaja, estás un poco paranoica.
-No, no es de paranoica. Es de previsora. Bueno... ahora enfilamos para la casa de Momi - Momi le decimos a Mora- tenemos que pasarla a buscar, nos debe querer mataaaar... se nos hiso re tarde.
- Ay, perdón.
-No, todo bien. Vos cómo estás?
-Para el orto, como siempre. Me fue mal en Arte precolombino. Me voy a final boluda, a la mierda las vacaciones que tenía planeadas.
-Uy qué bajón! No te preocupes Rena, son cosas que pasan...
- Si lo se, pero quiero que me salga una puta cosa bien!
- No seas asi tonta, si te salen cosas bien!


  La conversación finalizó con un largo suspiro mío y con una risa a carcajadas, pero cariñosa, de Samantha. 
  
- Boluda las estoy esperando hace 40 minutos! La torta se va a poner fea. A ver, Reni, abrime la puerta que no puedo sola... Listo, gracias. Cómo andan chicas?
-Bien!
-Mal
-Basta Reni, hoy nos vamos a divertir! El novio de Ceci cumple 23 y hace banda que no la vemos a ella. Por favor evitemos las caras de culo hoy...- dijo Mora.
-Si tenés razón, vamos a ponerle onda...
- Si, voy a intentar, se los juro- dije yo.
-Además - acotó Mora- les tengo que contar algo...
-Qué??- respondimos las 2 al unísono
-No, ahora no, después!


 Media hora más tarde ya estabamos en la casa de Ceci. No había mucha gente porque la idea era encontrarnos después en un Pub que había alquilado Javier, el novio de ella. Soplamos las velitas, tomamos mucho fernet y salimos para el Pub.
 La gente empezó a llegar de a poco, y gracias a los tragos, la buena música y la gente copada, la decepción de mi fracaso facultativo se iba yendo a piques. Dos segundos después no sabía que, esa era la última vez que iba a estar contenta por mi misma; era la última vez que iba a estar sola. Hora 3:20 de la mañana: el última minuto donde fui Renata Sambataro. 
 Casi como una fiesta, entró un grupo de chicos al pub gritándo desaforadamente: CABEZÓN, CABEZÓN, FELIZ CUMPLEAÑOS CABEZÓN!!!. Todos nos quedamos mirándolos, no de una manera despectiva y mucho menos transmitiendo el pensamiento "qué chicos desubicados". Más bien fue con la intención de querer sumarnos a esa fiesta. Justo en ese momento yo estaba con Ceci y con Javier, asi que tuve que fumarme el saludo de lo 10 chicos que entraron más felices que Riquelme. Entre carcajadas, saludos, chistes y presentaciones llegó el momento.
Hora 3:25 el apogueo de la Noche de la Perdición.


-Y vos sos? -preguntó el chico de la camiseta Rockerametálica
- Jaja, yo soy Renata, amiga de Ceci... la novia de Javi... jajaja por si no sabías.
-Jaja si, a Ceci la conozco, bueno la conocemos todos... pero a vos no te había escuchado nombrar nunca, y tampoco te vi nunca en ningún festejo!
-Lo que pasa es que no soy muy adepta a las fiestas... más con el estudio...
-Ahhh sos una chica aplicada, me parece muy bien. Eso suma puntos en la mujer.
-Jajaja... Perdón, te la retruco: y vos sos?
-Martín. Amigo de Javier, por si no sabías.
-Hola Martín. Si, tendría que ser tonta para no darme cuenta.
-AH! encima de aplicada, filosa.
-Jajaja, perdón.
-Todo bien.


 Desde ese momento su sonrisa me compró. Parecía desinteresado, pero buena onda. No sé porqué me había hablado a mi. Maldigo el momento cuando me habló, maldigo cada segundo que pasó después, maldigo haber pasado toda esa noche en ese lugar. Me maldigo a mi misma, lo maldigo a él. Claro que en ese momento no sabía todo lo que se avecinaba, y supongo que el tampoco. Nuestra relación fue un torbellino, y se fue dando muy de a poco. 
 Después de alejarnos un rato y de estar cada uno en la suya, volví a conversar con Martín. Nos reímos mucho, y yo por lo menos, me había sentido demasiado cómoda con él. Era muy pintón... rubio, de ojos celestes. Pero lo que más me había gustado de él, es que era sencillo... o al menos eso parecía hasta ese momento.




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